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Mitos sexuales que ellos deben desterrar
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Mitos sexuales que ellos deben desterrar


Plus!: No sólo de fantasías está hecho el lecho, también de mitos que interfieren con una vida sexual plena. Conócelos, y comienza a dejarlos atrás...

Sexo = penetración, sin eso, no existe. Cuántas veces nos hemos encontrado pensando: “sólo nos besamos y nos acariciamos, no tuvimos sexo”. La sexualidad consiste en la experiencia de todos los sentidos y aunque la penetración es una parte muy importante y placentera de la relación sexual, no tiene sentido reducir la vivencia a la presencia o no de coito porque nos estaríamos perdiendo parte deliciosa del vínculo. ¿Qué diría si le dijera que inclusive es posible tener sexo (muy placentero) sin necesidad de que los cuerpos se toquen? (Este será tema de otro artículo).


La relación sexual normal es aquella en la que una vez que se consigue la excitación nunca se debe interrumpir. La excitación en sí misma puede ser una experiencia muy agradable. Si bien no es conveniente acumular excitación sin descarga (lo cual significa tener muchos encuentros en los cuales quedamos excitados sin tener orgasmo) porque cuando se acumula tensión existe la necesidad física y emocional de la distensión, que en alguna oportunidad no se produzca un orgasmo no indica ninguna anormalidad. Esto significa que podemos quitarle presión al asunto y disfrutar la excitación y jugar y divertirnos. Y si hay orgasmo, genial. Si esta vez no lo hay, pues vendrá la próxima. Se trata de no “exigirnos” nada, sólo de disfrutar las sensaciones.


La erección es una condición indispensable. Ciertamente, para que exista el coito, es importante que el pene esté en erección. Y es, como dijimos antes, una modalidad muy placentera de las relaciones sexuales. Pero no es la única. Existen otros recursos que se pueden usar para el disfrute sexual, que no se reducen a la existencia o no de una erección. Como en la vida en general, mientras más recursos tengamos a disposición, más podremos disfrutar del tránsito por ella.


Toda caricia sexual debe llevar a una relación genital. Suele ser una característica de la sexualidad que los varones expresan habitualmente y de la que algunas mujeres alguna vez se quejan: “nos acariciamos y siempre quiere terminar haciendo el amor”. Podemos intercambiar caricias sexuales sin necesidad de un coito. La genitalidad es un aspecto muy importante y disfrutable de la sexualidad, pero no el único.


El sexo siempre es bueno. Esta afirmación puede sonar engañosa. El sexo es bueno cuando está acompañado de respeto, de afecto, de cuidado por si mismo y por la otra persona, cuando satisface las necesidades mutuas y es de consentimiento recíproco. El sexo es bueno cuando se produce en el tiempo, el espacio y el momento adecuado para las dos personas que lo experimentan.


Los varones siempre usan preservativos. Ojalá esta fuera una realidad en las primeras relaciones sexuales y aquellas en las que aún no existe compromiso de exclusividad sexual. Así se evitarían muchas enfermedades de transmisión sexual y muchos embarazos no deseados. Sin embargo, para muchos varones, el uso de preservativos está relacionado con una disminución del placer y de las sensaciones. Actualmente, muchas mujeres toman la iniciativa de usar el preservativo en las relaciones genitales. Es posible aprovecharlo como un elemento lúdico en el intercambio sexual, para convertirlo en un aliado de la seguridad y no en un interruptor del placer de ambos.


El pene circunciso siente diferente al no circunciso. Quienes han experimentado una circuncisión de adultos coinciden en señalar que no existen diferencias en las sensaciones placenteras. Incluso, muchas mujeres prefieren un pene circunciso porque les parece más higiénico y estético.


El sexo siempre es espontáneo y natural. No siempre. Y a veces es necesario planificar sesiones de sexo, sobre todo en las parejas de larga data, con elementos especiales de seducción y conquista, para recuperar sensaciones anestesiadas y experiencias que por la rutina y el acostumbramiento se fueron perdiendo.


Estas creencias ya pasaron de moda y no tienen vigencia. Pregúntese si no hay alguna de estas afirmaciones que considerara como verdades. Esa será la respuesta a este último mito urbano.
Tengo Ganas de ti, de tu aroma y de tu ser,
de tu sabor y de tu piel,
de sentirte y hacer,
aquello a lo que tu llamas placer.
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